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“Periodismo, arte y cultura para el cambio social”. Así define Patricia Merkin a la revista que dirige, que este mes cumple nueve años y que emplea actualmente a 180 personas en situación de calle que venden los ejemplares. “Los vendedores son la cara visible, la historia y la biografía de una realidad social que en los medios se refleja sólo en porcentajes”, define Merkin. Y el Bin Laden que vende la Hecho en los bares de Palermo asegura que “siempre hay alguno que no quiere ni saber de la revista porque piensa que es comunista”.
Por Nahuel Lag
Fotografía de prensa de Hecho en Buenos Aires
Buenos Aires, julio 26 (Agencia NAN-2009).- Lo Hecho en Buenos Aires, hecho está hace 9 años, cuando la revista salió a las calles porteñas para no quedarse en el revistero de los puestos azules sino para caminarlas en mano de aquellos que en ellas viven y que en ellas desean ganarse el mango para dejar de verlas como un colchón de kilómetros de extensión. Por estos días son 20 mil los ejemplares de la Hecho en Buenos Aires que cada mes invaden las veredas de la capital del país para “dar voz, mostrar realidades sociales desde una óptica diferente y aportar a un debate que busque el mejoramiento de las condiciones de vida de los excluidos”, además de sustentar programas para que sea una realidad. En los últimos tiempos, la vieja casona, a pasos del ostentoso Puerto Madero, que funciona como sede de HBA se comenzó a vestir con los trabajos artísticos de los vendedores ampliando la labor periodística hasta una de “periodismo, arte y cultura para el cambio social”.
Un año antes de que la crisis económica, política y social de 2001 desnudara todos los agujeros del sistema, la revista salió a “tomar las calles con los vendedores”, resaltó la editora y directora de la revista, Patricia Merkin, en diálogo con Agencia NAN. Por estas horas, son 180 las personas que encuentran en la revista una salida laboral y 2500 las que lo hicieron desde aquel primer número que jugaba con el supuesto básico subyacente “Andá a laburar”.
“Trabajamos con la convicción de derrumbar las falsas ideas que dicen que la gente no labura porque no quiere, conceptos que culpan al pobre por su pobreza cuando en realidad es un error del sistema”, explicó Merkin sobre una de las razones de ser del proyecto editorial. Paradójicamente, el modelo de la iniciativa surge de una edición londinense que lleva casi dos décadas y desde donde se impulsa la Red Internacional de las Revistas de la Calle.
Los elementos de la ecuación: un equipo de coordinación del proyecto, periodistas profesionales que producen notas sobre problemáticas sociales, movidas culturales y reconocidos artistas; y los vendedores, personas en situación de calle que se acercan a acreditarse para poder retirar sus primeras diez revistas, de las que obtendrán un 70 por ciento del valor que figura en tapa por cada ejemplar vendido, para comenzar a hacer girar la rueda. Con ese mecanismo, las revistas de la calle surgieron como una alternativa de ayuda social en todo el país: Al Margen, en Bariloche, Río Negro; Barriletes, en Paraná, Entre Ríos; La Pulseada, en La Plata, Buenos Aires.
- ¿Se puede relacionar el surgimiento de las revistas de la calle con el de los medios de información alternativa?
- Somos parte de un movimiento mundial que intenta multiplicar las voces y no reducirlas, en un contexto en el que se busca concentrar la información y donde los grandes medios son un instrumento de incidencia social al que el poder político no le teme, sino que negocia. Por eso, el surgimiento de plataformas alternativas que ven en la comunicación un elemento transformador. Pero como medio gráfico no podemos compararnos con el trabajo de los medios alternativos, porque nuestro trabajo apunta a influir directamente a un cambio de paradigma en las relaciones sociales, económicas y culturales. No podemos separar la revista como medio, de la revista como oportunidad laboral para las personas excluidas. Más que a criticar salimos a proponer, innovar, en una realidad minada de exclusión.
- ¿Y cómo se organiza un medio gráfico pensando en los vendedores?
- La revista no existe sin los vendedores porque sin ellos no existe el proyecto. No es que primero se hace la revista y después se va a buscar a gente sin trabajo o en situación de calle para que sean vendedores. No podés organizar el medio sin organizar la situación de los vendedores. Trabajar con gente que el sistema abandonó a su suerte, gente que no consiguió trabajo en años o que nunca pudo trabajar lleva mucho tiempo.
Es por eso que “el boliche siempre está abierto. El vendedor siempre tiene que tener acceso a una revista”, indicó Merkin sobre el funcionamiento de la sede-redacción de HBA, en la que además los vendedores tienen acceso a una consultoría jurídica, a través de la cual 500 personas consiguieron tramitar su DNI y acceder a programas sociales; y asesoramiento social que les permite acceder a terapias de apoyo, servicios médicos y talleres de oficio.
- ¿Lo consideran un modelo exitoso?
- No podemos hablar de un éxito del proyecto porque está basado en una grieta del sistema, tal vez la falla más importante, que es la de generar pobreza y exclusión, quizá lo que mejor sabe hacer. Pero sí creemos que en estos nueve años pudimos contribuir al cambio social y eso nos deja tranquilos por haber cumplido parte de nuestros objetivos.
- Y esa constante relación entre medio y vendedores ¿cómo se refleja en lo que se publica?
- La revista no tiene condicionamientos, nunca los tuvo y nunca los tendrá. Publicamos lo que nos resulta importante, pensando en que trabajamos con personas excluidas del sistema. Los vendedores son nuestro emprendimiento, son la cara visible, la historia, la biografía de una realidad social que en los medios se refleja sólo en porcentajes.
Es que HBA tiene dos tapas en cada edición: una la ocuparon artistas como Charly García, Luis Alberto Spinnetta, Gustavo Cordera o Diego Capusotto --que reaparece en la revista en la edición aniversario de este mes-- y la otra saca a la luz la explotación a manos extranjeras de los recursos naturales, los desalojos, el déficit habitacional o la crisis en el sistema de salud. Además, son los propios vendedores los que en la sección Prensa del Asfalto cuentan sus historias de esperanzas e injusticias o expresan sus opiniones.
Aprovechando que en el 61 de San Juan, el boliche siempre está abierto, César llegó con su mochila lista para cargar revistas, su extensa y copiosa barba blanca (la que le hizo ganar el apodo de Bin Laden por parte de sus colegas) y las zapatillas cansadas de ocho años de recorrer la ciudad, pero alertas para andar otra noche por los bares de Palermo. “De noche la gente está más relajada y mientras come algo se presta a escuchar lo que uno tiene para ofrecerle. Aunque siempre hay alguno que no quiere ni saber de la revista porque dice que es comunista. ¿La leíste?, les preguntó yo. Hay gente que se cree que sabe mucho, pero…Lo digo porque estoy todo el día caminando y hablando con la gente. A veces, aprendo de ellos y otras veces ellos aprenden de mí. Es relativo”.
HBA no es sólo una propuesta periodística que los vendedores conocen al dedillo y salen a pregonar, sino que desde 2003 ArteHecho es la nueva pata del proyecto. Y en poco tiempo, las obras de los vendedores-artistas comenzaron a vestir la redacción de la revista y varias obras plásticas prometen que el espacio también será galería en el corto plazo. Exponer sus obras no será algo nuevo para los vendedores-artistas ya que en eso anduvieron en la Muestra Internacional de Obra de Personas en Situación de Calle, que ocurrió en Buenos Aires en mayo de 2005, y en las muestras de HBA de 2006 y 2007. Y así también lo hacen con dibujos y poesías en la sección Prensa del Asfalto.
- ¿Por qué eligieron el arte para continuar avanzando en el proyecto?
- La comunicación tiene otras expresiones por fuera de los medios y el arte está ligado a nuevas formas de comunicar a las que el periodismo también se comenzó a acercar. Con el surgimiento de las plataformas alternativas comenzaron a aparecer nuevas maneras de contribuir a la inclusión social. Así, desde el arte las personas que se acercan al proyecto pueden manejar nuevos formas de expresión y con la participación en muestras acercar nuevas miradas y nuevos enfoques al mundo del arte.
César participó del taller de ArteHecho y algunos de sus trabajos fueron publicados en la revista. Desde chico le atrajo la pintura pero la realidad económica de su familia no le permitió estudiar. Por eso cuando en su andar por la ciudad encuentra acrílicos, trozos de madera, espátulas, se dirige a una plaza y deja fluir su faceta de “artista solitario” pintando lo que le sale del alma. Finalizada la obra, se sienta frente a un cigarro y una copa de vino, contrae los labios formando un agujero y deja salir el aire con los problemas del día. Así consigue escaparse un ratito del mundo, hasta la próxima caminata en la que reparta ese pedacito de planeta que tienen en Hecho en Buenos Aires.
Contacto: info@hechoenbsas.com
* Por su edición aniversario, HBA lanzó un pack promocional de cinco ejemplares y una postal a 15 pesos, de los cuáles 10,50 son para los vendedores, que además expondrán sus fotografías a partir del 31 de julio en la sede de San Juan 61.
La Asamblea de Coordinación de Estudiantes de Avellaneda, que representa a más de 3500 alumnos de cinco casas de estudios artísticos de ese distrito, realizó el pasado miércoles 6 una jornada artística sobre la avenida Belgrano para reclamar “derechos básicos”: edificios propios y no prestados para cada escuela de Artes; mejoras en las condiciones en las que estudian; y la ampliación del cuerpo docente para cubrir mejor la enseñanza de todo el estudiantado: “Es que no queremos estar protestando, queremos estar estudiando. Pero tampoco vamos a negociar nuestros reclamos”, que apenas recibieron negativas del gobierno provincial y del municipal.
Por Nahuel Lag
Fotografía de ANRed
Buenos Aires, mayo 7 (Agencia NAN-2009).- En reclamo por edificios propios donde estudiar, mejores condiciones de seguridad y salubridad, material didáctico y más docentes para cubrir las horas cátedra para todo el estudiantado, la Asamblea de Coordinación de Estudiantes de Avellaneda, que representa a alumnos de cinco escuelas de arte de ese distrito de la Zona Sur del Gran Buenos Aires, realizó ayer un “corte total con actividades artísticas” en el centro de la ciudad.
“Ninguna de las escuelas tiene edificio propio en el que los estudiantes puedan desarrollar sus actividades, sino que estudiamos en lugares prestados o alquilados, donde no hay salida de emergencia; donde hubo desmayos por el hacinamiento en las aulas y derrumbes de techos; donde los únicos insumos contemplados por el presupuesto son el alquiler, la luz y el sueldo de los docentes. En las escuelas de música no hay cuerdas para reemplazar en los instrumentos ni plata para afinar los pianos. En la de cine no hay proyectores y en la de fotografía no hay rollos ni químicos para revelar las fotos”, describió Valentín Carli, representante de la coordinación de la asamblea de estudiantes.
Los reclamos no son nuevos: la primera movilización de la asamblea se realizó a fines de octubre, cuando se desmoronó el techo de una de las aulas del Instituto de Música Municipal de Avellaneda (Imma), representada por sus estudiantes en la asamblea, que también agrupa a futuros artistas con título de la Escuela de Música Popular de Avellaneda (Empa), el Instituto Municipal de Artes Fotográficas Técnicas y Audiovisuales (Imdafta), el Instituto de Cine de Avellaneda (Idac) y a los futuros docentes del Instituto Superior de Formación Docente Nº 1.
Aunque para los medios de comunicación la protesta de los estudiantes fue sólo una causa de “caos de tránsito”, en la tarde y noche de ayer los reclamos estuvieron presentes en el “corte total” de la Avenida Belgrano –-cerca de la bajada del puente Pueyrredón-- de la mejor manera que conocen los estudiantes: con muestras de fotos sobre las actividades de la asamblea, una proyección de los estudiantes de cine, una murga, obras musicales y hasta una clase pública de lectura musical.
La protesta llegó a la calle tras un mes sin respuestas, luego de que la asamblea alcanzó a las autoridades provinciales y municipales --desde el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, hasta el director de Cultura de Avellaneda, Hugo Carusso-- una solicitada con la firma de más de 500 estudiantes que detallaba los pedidos necesarios para poder estudiar con normalidad. Carli explicó que lo único que obtuvieron de las autoridades fueron negativas y “parches que no resuelven los problemas de manera definitiva, como la obtención de más docentes, que no alcanzan a cubrir el total de horas cátedras necesarias debido a la cantidad de estudiantes”. Y eso luego de salir a la calle y difundir sus reclamos a través de los medios.
Es así que, con el anuncio de la marcha, la asamblea de estudiantes consiguió una reunión el martes pasado con la inspectora municipal Elena Alfonso. En esa reunión, la funcionaria les informó que el Ministerio de Economía bonaerense no consideró en el presupuesto 2009 los fondos destinados a la construcción de edificios nuevos. Más allá de la negativa, Carli adelantó a Agencia NAN que la funcionaria “se comprometió a gestionar una reunión con las autoridades responsables”.
La construcción de espacios propios para cada escuela de arte es el principal reclamo de la asamblea de estudiantes; y en el caso del Centro de Estudiantes del la Escuela de Música Popular de Avellaneda (Ceempa) ya lleva varios años: “Hace diez que los estudiantes de la escuela salen a la calle pidiendo soluciones. Las autoridades saben de memoria lo que nos hace falta”, explicó Carli como integrante del Ceempa.
Los años de lucha de los estudiantes de la Empa alcanzaron para conseguir el traslado a una nueva sede en 2004 y un anexo, con 10 salones más, en 2007. Pero desde que Felipe Solá hacía campaña para gobernador de Buenos Aires, da vueltas el proyecto de un nuevo edificio. “El diseño está listo, el predio es el antiguo corralón municipal, pero la plata aún no baja desde el Ejecutivo provincial. Ellos han salido a ser campaña con ese proyecto y nunca se empezó a construir. Hicieron campaña con nuestras necesidades”, apuntó el estudiante de la Empa.
Con menos tiempo en acción, la asamblea ya consiguió la promesa de la Intendencia de realizar edificios nuevos para el Imma y el Imdafta. Sin embargo, el proyecto municipal promete implementarse en el predio donde funciona la cooperativa del Mercado de Frutas y Verduras, del que sus trabajadores están resistiendo el desalojo bajo un cerco de la policía y la gendarmería y entre denuncias de represión.
“No queremos aceptar que los edificios se construyan a costa de la perdida de trabajo para cien familias. Además, el espacio es mínimo porque también se va a construir un jardín y una inmobiliaria con intereses del municipio, y la construcción no tiene fecha de finalización”, explicó el integrante del grupo de coordinación de la asamblea, acompañada durante el corte por algunos trabajadores de esa cooperativa.
La falta de profesores para cubrir las cursadas de los 3500 estudiantes inscriptos, entre las cinco escuelas, y la restricción del ingreso a partir de exámenes filtro, son otros de los reclamos urgentes: “En la Empa hay 2400 estudiantes y las horas de cursada programada contemplan sólo a 1600 del total”, graficó Carli.
A pesar de los continuos pedidos de los estudiantes, la única respuesta que recibieron, según sus denuncias, es la persecución a los centros de estudiantes por parte de los directivos de cada una de sus escuelas: “Los directores no juegan para nosotros sino para el gobierno. Pero en las escuelas de cine y de fotografía la situación es más complicada: no los dejan reunirse, les sacan los carteles y no les prestan aulas para organizarse”.
“No queremos estar protestando, queremos estar estudiando. Pero tampoco vamos a negociar nuestros reclamos porque son derechos básicos los que pedimos”, resumió el estudiante de arte.
Contacto: ceempa@yahoo.com.arBlog: http://estudiantesidac.blogspot.com
Los pedidos vuelven a agitarse sobre una presunta "necesidad" de bajar la edad de imputabilidad. Pero la cuestión de fondo es la creación de un Fuero Penal Juvenil, una estructura más compleja que profundiza la discusión y que no es tratada en los medios de comunicación.Por Nahuel Lag. Auno, 17 de abril de 2009.- "Bajar la edad de imputabilidad" es un concepto que volvió a resonar en los medios de comunicación el martes pasado, cuando el ministro de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni consideró juzgar a los chicos menores de 14 años. La misma frase –-junto con otras muy crudas-- sonó el jueves en la boca de los familiares y vecinos del camionero asesinado en Valentín Alsina, en el partido de Lanús. Lo cierto es que el tema no queda allí, sino que la cuestión de fondo es la discusión de un Fuero Penal Juvenil que termine con el sistema tutelar y otorgue las adolescentes las garantías procesales que establecen los tratados internacionales vigentes en la Argentina desde la sanción de la nueva Ley de Infancia.La puesta en marcha del Fuero Penal Juvenil es una cuenta pendiente desde la puesta en vigencia de la Ley de Protección Integral de los Derechos del Niño y el Adolescente (26.061), el 26 de octubre de 2005, que remplazó el sistema tutelar establecido por la Ley de Patronato que no reconocía al niño, niña y adolescente como sujeto de derecho.La creación de un fuero que brinde una legítima defensa a los adolescentes y evite que los juzguen con el Código Penal establecido para las personas mayores de edad se ajusta a los tratados y leyes internacionales en el tratamiento de los menores de 18 años.Adaptarse a esas leyes permitiría que Argentina dejara de ser uno de los pocos países de Latinoamérica que no posee un Fuero Penal Juvenil y que ostenta condenas perpetuas para menores de edad (los casos son 12 -–se debate un decimotercero-- y se efectuaron en chicos que cometieron delitos graves por los que se encerró en institutos de menores, de acuerdo a la Ley de Patronato, a la espera de que cumplan la mayoría de edad para otorgarles la pena máxima).En diálogo con los medios durante la semana, Zaffaroni aseguró: "Nuestra ley dice, incluso, que cuando tienen problemas de conducta deben ser institucionalizados. Ahora, yo me pregunto: ¿quién de nosotros no tiene problemas de conducta? Entonces, es una aberración".Así, a los chicos se les aplican penas sin proceso penal, ya que internarlos en los institutos de menores no deja de ser una privación de la libertad, explicó el juez de la Corte Suprema.Pero de esas declaraciones sólo se resaltó la posibilidad de imputar a los chicos de hasta 14 años sin reparar en el cómo. Retomando la normativa 26.061, se puede leer en el artículo 27 sobre Garantías de Procedimiento que "los Organismos del Estado deberán garantizar a las niñas, niños y adolescentes en cualquier procedimiento judicial o administrativo que los afecte". Algunas de esas garantías establecidas por la legislación concierne: "A ser oído ante la autoridad competente cada vez que así lo solicite la niña, niño o adolescente"; "a que su opinión sea tomada primordialmente en cuenta al momento de arribar a una decisión que lo afecte"; "a ser asistido por un letrado preferentemente especializado en niñez y adolescencia desde el inicio del procedimiento judicial o administrativo que lo incluya".Las obligaciones asentadas en la ley están muy lejos de los pedidos de baja de imputabilidad fogoneados desde el acotado mensaje mediático con consignas que en la actualidad no parecen convocar multitudes como las marchas de principios de 2004 encabezadas por el supuesto ingeniero Juan Carlos Blumberg. La escasa convocatoria de las movilizaciones por la "inseguridad" son prueba de ello.En este contexto, la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados dará el primer paso poner fin a los pedidos que no comprenden los Derechos del Niño. El martes se comenzará a tratar el un proyecto de Ley Penal Juvenil que permita juzgar a los niños y adolescentes de entre 14 y 18 años en conflicto con la ley de manera diferenciada.Como se adelantó en Página/12 el martes pasado, la diputada oficialista Diana Conti estaba redactando el proyecto retomando los ya presentados (pero sin tratamiento) por el diputado de Solidaridad e Igualdad (SI) y especialista en temas de infancia, Emilio García Méndez y de la kirchnerista Vilma Ibarra.El proyecto que se pondrá a debate cuenta con recomendaciones elaboradas por Zaffaroni sobre la base del Estatuto de Niños de Brasil, "el más prestigioso de la región", según la legisladora oficialista. Además, Conti se hizo eco de las palabras del juez al sentenciar que la normativa actual "los institucionaliza sin ningún tipo de garantías y resulta una pena indiscriminada".La declaración de la legisladora da cuenta del actual régimen tutelar en el que los adolescente de 14 a 16 años son considerados inimputables, pero al no brindarles derechos procesales permite que sean privados de su libertad en forma arbitraria. Una nueva legislación penal contemplaría la privación de liberta pero luego de un juicio con derechos procesales y las penas deberán ser "por el menor tiempo necesario".En ese sentido, también esta semana, se puso en funcionamiento en la Ciudad de Buenos Aires un Centro de identificación y Espera de Niños, Niñas y Adolescentes, que fue creado por una acción de hábeas corpus presentada por el Ministerio Público Tutelar de la Ciudad. La medida judicial prohibe que los menores de edad sean alojados en comisarías.Si bien el avance del proyecto le daría un rango nacional a una Ley Penal Juvenil, desde julio del año pasado, algunas localidades bonaerenses ya cuentan con un Fuero Penal Juvenil.Pero ni siquiera la aprobación de una nueva norma saldaría el problema de los menores de edad en conflicto con la ley si se deja de lado el problema de la exclusión económica y social de miles de chicos. Como aseguró el juez federal de Menores Marcelo Giacoia en dialogó con AUNO: "Los pibes no son el problema de la inseguridad. Hay mucho de compra de discurso en eso, del discurso de los medios y de algunos sectores, digamos políticos. Frente a una situación de un pibe en conflicto con la ley, en lo que hay que reparar también es en la previa vulneración de derechos esenciales que sufrió ese pibe".NL-AFDAUNO-17-04-09 http://www.auno.org.ar/leer.php/5003
El histórico Defensores de Banfield zafó de cerrar sus puertas gracias a la acción de un grupo de socios que dio la cara por el club cuando más lo necesitaba. Un subsidio del gobierno provincial lo ayudó a evitar la quiebra y el consecuente cese de actividades. Ahora, la idea es sanear la institución para que poco a poco vuelva a ser el segundo hogar para los chicos y jóvenes del barrio.Por Nahuel Lag. Auno, 10 de abril de 2009.- Una semana atrás, una orden de remate habría acallado los gritos de gol, quitado la respiración a los que la aguantan por una brazada más y robado la ilusión del triple acertado mientras la pelota gira en el aire del segundo piso del club. Una semana atrás, Defensores de Banfield tendría que haber cerrado la gran puerta de vidrio que recibe a los socios, en José María Penna 1610, por las deudas y los juicios acumulados tras una década de “mala gestión”, que amenazó con borrar de un martillazo 80 años de historia.Nada de eso sucedió. Porque el club recibió un subsidio de 100 mil pesos provenientes del programa Luna de Avellaneda, creado por el Ministerio de Desarrollo Social bonaerense, que le permitió frenar un juicio de un ex empleado del club, que hubiese dado sentencia de cierre el 30 de marzo pasado.Sin embargo, la deuda a la que la Comisión Directiva califica como "histórica", arrastra cuentas sin saldar con los organismos fiscales (Afip, Arba) y juicios inconclusos e "imposibles" de pagar --por los intereses-- con "vecinos" que presentaron demandas por conflictos contractuales o por accidentes.Para eso la institución está buscando "una solución integral", explicó Marina Lesci, que con 25 años es la presidenta de la entidad, y junto un grupo de vitalicios, socios y vecinos, vienen trabajando desde 2005 con la idea de sortear la situación.“Con lo que ingresa de las cuotas sociales el club se mantiene y hasta genera una ahorro para hacer obras. Si el club se hubiese fundado en 2006 no tendríamos déficit, o sea, si en dos años es rentable como puede ser que durante quince años haya dado pérdida”, resumió Lesci.Ninguna de esas preocupaciones parecen haber perturbado a Francisco, que apenas supera los diez años, y se pasea por el club con sus zapatillas de astronauta que lo ayudan a estar un poco más cerca del aro en los entrenamientos y partidos de mini básquet.“Dicen que lo van rematar al club”, comentó con un tono descreído el pequeño basquetbolista, pero se alarmó cuando el cronista lo consultó sobre la posibilidad de tener que cambiar de lugar de entrenamiento. “Ni en pedo. Estoy acá desde los tres años”.Será porque la amenaza del cierre aún está latente aunque ahora más lejos en el tiempo por los plazos judiciales. Sin embargo, Norma y Silvia, porteras del club hace décadas, son las que manifiestan que el peligro de quedarse sin trabajo estuvo cerca y que el temblor hizo que la identidad brotará en los empleados. Como lo muestra la colección cronológica de las noticias "post-salvataje" que coleccionan en una de las paredes de su oficina."Pensé que iba a ser contraproducente que se hiciera pública la mala situación del club. Imaginá un padre que envíe a su hijo a un club al que le están por rematar todos los bienes y cerrarlo. Pero no sé qué paso, la gente se acercó y, aunque nosotras estábamos con miedo, nos decían `va a salir todo bien´”, describió Silvia. Y para graficar la reacción en la gente, Norma resaltó que "desde hace mucho que no se inscribían cien personas en un mes".Esas señales de esperanza no son fruto de la casualidad o de la buena predisposición de los vecinos, sino que en los últimos años la institución se estabilizó y recuperó varias actividades: patín, handball, kung-fu, aikido y yoga.Incluso, el vóleibol masculino, una de las actividades más significativas, estuvo a punto de cerrarse hasta que la Federación Metropolitana decidió colaborar con el club y becar a todos los jugadores.La pelea por sanear la institución comenzó en 2005 con la iniciativa de un grupo de vitalicios entre los que estaba Rubén Humpreyf, que muestra la chapa de vitalicio con su carnet de 1979 y a quien en el club reconocen como “una constante”. El octogenario aseguró ser el tercer socio más viejo del Club Atlético Banfield, lo que no es casualidad ya que quienes fundaron el "Defe" en 1928 tuvieron una sola razón para elegir el nombre y los colores.Sin embargo, sin quedarse aferrado a las épocas de oro en las que la máxima categoría de básquet atraía a miles de espectadores y los socios llegaban a los 4 mil, Humpreyf advirtió que para que el club siga adelante “tiene que venir la juventud”.Esas nuevas generaciones están reflejadas en la presidenta a la que todos le dicen “la piba”, pero también en Guillermo Morelli, vocal de la actual Comisión Directiva, nieto de uno de los fundadores de la entidad y primer presidente que se hizo cargo del club después de aquella “mala gestión” de diez años, en 2006.“Mi abuelo fue uno de los fundadores del club –dice Morelli mientras señala el gimnasio que lleva su nombre, donde en la actualidad 180 chicas asisten a gimnasia artística-- y me sentía mal porque el club se caía a pedazos y yo lo miraba sin hacer nada. Pero nos jugamos sin saber si lo íbamos a salvar o no. Y con honestidad, trabajo y voluntad el club sale adelante, si el único objetivo es el club no puede ser que se caiga”.La identificación con el club fue lo que hizo que antiguos socios compraran bonos de colaboración, que los socios participaran de las rifas, fiestas y cenas en las que los integrantes de la Comisión Directiva se encargaban de “hacer los panchos” o que los “piojos de 3 años” estuvieran contentos por traer tapitas y ayudar con la colecta, idea del vitalicio hincha de Banfield, que significó un ingreso de 800 pesos para el club.Por eso, Lesci resaltó la importancia de recuperar las fiestas de fin de año, de premiar a los chicos y hasta se ilusionó con la posibilidad de celebrar un día del niño sobre Penna y Rodríguez Peña. “La pertenencia se genera, los chicos se ponen orgullosos cuando se los premia, se les regala una remera del club. Si se los trata así diez años, cuando sean grandes van a querer participar y defender al club. Es algo que nosotros no queremos olvidar. De qué sirve sanear el club si no está la gente”, explicó.Por lo pronto, las esperanzas están intactas, sólo queda esperar al ritmo de los juicios y juntar el dinero para enfrentarlos. Por eso, para el próximo 9 de mayo, el equipo de Primera de básquet está organizando una fiesta con "canilla libre" para 500 personas. Y desde la Comisión Directiva preparan un almuerzo para "todos los socios" el 25 de mayo, día en el que también se espera recibir la ayuda del programa "Nuestro Club" de la Subsecretaría de Deportes de la Nación.NL-NS-MFVAUNO 10-04-09 http://www.auno.org.ar/leer.php/4974
El menemato, con su consolidación del modelo neoliberal instaurado por la última dictadura militar, la carpa docente, el primer piquete en Cutral-Co y los escraches a represores indultados, fue el escenario de surgimiento del Grupo Etcétera, que acompaña con el arte callejero reclamos sociales que tienen al menos 33 años. Con el surrealismo como herramienta y la verdad, la memoria y la justicia como objetivos, intentan recuperar mediante las prácticas artísticas de su generación aquellos valores por los que lucharon sus familiares desaparecidos. Todo mediante una nueva filosofía artística: el errorismo, la libertad de pensamiento por fuera del miedo al equívoco.
Por Nahuel Lag
Fotografías de prensa de Grupo ETC
Buenos Aires, marzo 24 (Agencia NAN-2009).‑ Durante el “menemato”, entre 1989 y 1999, el sistema económico neoliberal instaurado por la última dictadura militar llegó a su punto más feroz, condenando a gran parte de la sociedad a la pobreza y negando a 30 mil desaparecidos a través del indulto a sus responsables. La carpa blanca docente, el primer piquete en Cultral-Co, comenzaron a ser respuestas de una sociedad que empezaba a recuperar su voz. Ésa fue la coyuntura que marcó el nacimiento del arte callejero del Grupo Etcétera (ETC) y los escraches junto a H.I.J.O.S, con el surrealismo como herramienta para recuperar los sueños de modificar la realidad social. A 33 años del último golpe militar, Agencia NAN se reunió con dos de sus fundadores para reconstruir aquel arte de participar en política y empezar a descifrar el surgimiento de una nueva filosofía: el errorismo.
“No había una discusión política de cómo construir socialmente la memoria. Nuestra generación volvió a reflexionar sobre la memoria, la justicia y los Derechos Humanos en una época en que estaban siendo pisoteados, aún en democracia. Para dar cuenta del por qué de la desaparición de 30 mil personas: no era por tres milicos locos que se subieron al poder sino porque había una causa política estratégica en busca de un sistema económico”, explicó Loreto Garín, que llegó a Argentina tras exiliarse con sus padres de la dictadura de Augusto Pinochet en Chile, sobre aquellos días de fines de la década de 1990.
Con la negación histórica que proponía el gobierno de Carlos Menen, Federico Zukerfeld, que aún tiene desaparecido a su tío Luis, aseguró que ésa situación era “una herida abierta” para los integrantes del grupo que habían sufrido la desaparición y la persecución en sus familias. Sin embargo, consideró que permitió “avanzar mucho en la concientización. Hace diez años, las leyes de Obediencia y Punto Final y el indulto a los responsables estaban legitimadas, la gente te seguía diciendo `zurdo de mierda´, `setentista´ y nadie se preguntaba por qué los militares estaban en sus casas, pero la presión social avanzó hasta un punto en el que si el cambio no provenía del gobierno, lo haría la sociedad”.
“No podíamos dejar abierta aquella herida que aún sufríamos con casos como los de Walter Bulacio, porque era la misma impunidad, la de resolver las cosas cagándote de un tiro y después tirándote a una zanja. Así se iban a acabar los obreros, los periodistas, los artistas”, sentenció Zukerfeld.
Desde 1997, los jóvenes artistas de Etcétera y otros grupos de colegas surgieron en el mismo proceso que HIJOS para colaborar con la presión social que desde el principio llevaban adelante las Madres de Plaza de Mayo. La expresión de esa presión eran los panfletos, que luego aparecían en una obra de teatro con la casa de Leopoldo Galtieri --“presidente” de la última Junta Militar dictatorial-- o Emilo Massera --integrante de la Junta Militar que dio el golpe de 1976 y responsable del centro clandestino de la ESMA-- como escenografías donde descansaban gracias a la impugnación menemista y los vallados de la policía, pero vencidos por las bombas de pintura que “marcaban” las casas de genocidas.
--¿Cómo fue vivir aquellas marchas y escraches?
--FZ: La obra artística funcionaba como distracción para la policía. Era una especie de lubricación para la protesta, una estrategia de guerrila urbana. Generaba catarsis y emoción, ya que no hacíamos algo realista sino que el militar era un tipo simpático, gracioso con el que después de varias veces las Madres dialogaban. Nos manejamos con humor negro, con "humorbo".
--LG: El humor permite entrar en un espacio muy fino y hacer hincapié en conflictos y situaciones que tomadas desde otro lado son complicados. El humor juega entre el inconsciente y la incomprensión, resultando más disparador que el mensaje directo. Algo interesante fue el lenguaje que se generó con los demás grupos que participaban del escrache, algo festivo y dramático, humorístico y sarcástico, justicia popular y fiesta. Una mezcla que nos permitía mediante prácticas de nuestra generación recuperar los valores de la de nuestros padres.
--FZ:- Siempre tiene que haber una parte de la sociedad que funcione como un riñón, que traiga lo pasado, reciclándolo. En ese sentido, nosotros éramos la axila de las manifestaciones.
Aquel salir a la calles con megáfonos y bombos que en algún momento hizo a los ETC ganar el mote de “ejecutivos del quilombo” se identificaba con “un tipo de arte en la calle que no se comercializa y que es participativo”, indicó Loreto, y que aparecía como “un espacio de reflexión y de memoria, de trabajar con los barrios” donde vivían los represores, pero con la idea de, frente a los miles de manifestantes que eran un público de ensueño para los novatos artistas, “establecer un sentido comunitario, un contacto con la persona, donde el público no es público, dónde no podés tener todo controlado”.
--¿Cómo explicarían aquel fenómeno?
--LG: La elección de la utilización del cuerpo y la teatralidad para participar de los escraches era metafórica, venía a ser el cuerpo de una generación que quería ser protagonista. Dejando atrás una postura consumista y pasiva en comparación a la de nuestros padres, que a los 18 años eran torturados por querer transformar la realidad. Era tomar riesgos: averiguar dónde vivía el militar, seguirlo, tomarle fotos, repartir volantes, y actuar durante las marchas.
--FZ: Si las generaciones de jóvenes de las décadas de 1960 y 1970 tenían en claro que se hacían adultos a los golpes, nuestra generación estaba infantilizada, estupidizada por influencia de los medios de comunicación. Lo mismo ocurría con la estética en la década pasaba, cuando el arte dominante trataba de evadir el pensamiento crítico o aparecía en forma de burla o ironía. La estupidización, el vaciamiento, la simplificación de las cosas, estaban en todas las disciplinas artísticas porque era mejor para el mercado construir actores, pintores, poetas, o intelectuales a admirar que no tuvieran esa carga de las décadas de lucha. Creo que nuestro rol consistía entonces en dar un giro en lo estético y lo simbólico.
Y ése impulso para generar el giro estético lo encontraron al ocupar la casa del artista surrealista Juan Andralis, que durante la década de 1950 formó parte del grupo de París encabezado por André Breton. Una casa que “traspiraba poesía visceral” y donde entraron a “piratear el surrealismo”, describió Zukerfeld.
--¿Por qué se definieron como surrealistas cuando sus intervenciones se inspiraban en los horrores de la sociedad?
--LG: Nos encontramos con el surrealismo cuando en la universidad nos hablaban del fin del los “ismos” y de las vanguardias. En política, el intento revolucionario había sido fallido y entonces no había posibilidad de cambiar la realidad. Pero el surrealismo es real, es la reivindicación de ese estado puro de la adolescencia donde gana el inconsciente sobre el conciente. Entonces, significó pensar que la realidad no era lo que veíamos sino lo que percibíamos, creer que existía una sub realidad y decir somos los nietos del surrealismo, queremos ser revolucionarios y tenemos derecho a serlo.
El impulso que los llevó a luchar por la condena de los represores también les permitió “registrar el rechazo generacional hacia la política, tomada como algo serio y aburrido, y romper con ése mito”, aseguró Garín. Mientras que Zukerfeld detalló que la participación del grupo en HIJOS les permitió dar cuenta de que “se había borrado una forma de hablar --servicio, plenario, asamblea--, una cultura, una forma de organizarse, de realizar el análisis de una coyuntura”.
Con las marchas como punto de partida en los escraches --el último fue el “escrache móvil”, una recorrida por las casas de todos los dictadores-- las performances se multiplicaron al igual que las causas. Las intervenciones o happenings se dieron en reacción a “mega eventos culturales” como el “Libro Libre” contra la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires o el “ArteBIENE” en respuesta al ArteBA. También realizaron intervenciones en denuncia de las injusticias de la democracia con el mítico “El mierdazo”, para desenmascarar a los políticos con “El ganso al poder”, para apoyar al movimiento piquetero con “¡Aguante Miguelito!” o para dar su respaldo a las fábricas recuperadas con la participación del “Ceramicazo” de Zanón. La lista de reivindicaciones sigue.
Y si con la participación en HIJOS tomaron conciencia para revertir la lógica de una generación despolitizada, con el oficio de salir a las calles consiguieron una identidad artística para denunciar problemáticas sociales independientemente de los espacios que las toman como banderas. “Nos preocupa el conflicto de clase más allá de que un momento sea por Zanón o por los jubilados, y como grupo entendíamos las limitaciones de actuar dentro de cada espacio sectorial para no comprometer su lucha. Entonces comenzamos a tomar nuestras responsabilidades, a actuar de manera independiente para proteger al máximo toda propiedad del arte”, precisó la artista chilena.
La decisión del grupo tomó identidad en 2005, cuando el ex presidente de Estados Unidos George Bush llegó a Mar del Plata para la Cumbre de la Américas, y la “Internacional Errorista” comenzó su andar inconstante y sorpresivo, además de participar en movilizaciones en el extranjero.
--¿Sigue actuando el “errorismo”?
--FZ: - El “errorismo” está a full en lugares que ni vos ni yo nos imaginamos. Es algo con aún no tiene una forma definida. No es un colectivo, no siempre son los mismos grupos. Lo interesante del “errorismo” es que tiene un aspecto filosófico más pronunciado. Lo de Etcétera en estos 10 años fue pura negación, cuando hacíamos una afirmación era por la negativa: ¡Esto es lo que no queremos! Con el “errorismo” comenzamos a desarrollar lo que sí queremos, aunque es paradójico porque lo que queremos es el error. Pero sí, lo aceptamos, nos parece espectacular. No nos van a acorralar más, con el “errorismo” somos libres de pensamiento porque no hay miedo a equivocarse. Porque aunque crea que estoy acertado, igual me voy a equivocar. El ser humano tiene el concepto del error y lo vivimos como angustiante, pero el error es positivo y es inevitable.
Para avanzar en la nueva filosofía, el grupo se encuentra analizando su pasado (otra vez) para publicar un libro sobre sus experiencias artísticas, para poder transmitirlas y seguir adelante, porque “uno se va muriendo si repite”. Aunque, más bien, será una “volver a los orígenes” realizando campañas gráficas y tomando espacios públicos sorpresivamente. Así lo hará la Internacional Errorista durante 2009 en el marco del “Bicentenario errorista, 200 años de error”. “Es para reflexionar críticamente sobre el conflicto de la independencia”, adelantó Loreto, mientras su compañero se contentaba con volver a “entrar en la experimentación, frente a un nuevo escenario social con este gobierno”.
--¿Cómo analizan la política de Derechos Humanos de los gobiernos kirchneristas?
--FZ: Es raro entenderlo, parece que formara parte de un plan. A corto plazo quedamos satisfechos, se ve el avance en los juicios, se recuperan identidades, los centros de detención se transforman en espacios de memoria. El problema es cómo van a quedar a la larga muchos de los responsables de la dictadura que aún hoy detentan poder. Por ejemplo, José Alfredo Martínez de Hoz, que fue el culpable de la creación de la deuda externa y continúa siendo millonario.
--¿Cómo deciden cuándo realizar una intervención si las consignas que llevan tienen una vigencia permanente?
--FZ: ¡Me encanta, me encanta! Es lo que me mantiene enamorado, lo que me fascina. Es la parte más erótica de la creación: el momento en que decidís hacerlo y no sabes por qué. Es una mezcla de intuición, de condiciones sociales, climáticas, todo al mismo tiempo. Depende del clima, del ímpetu de todos los que van a participar, de los horarios de cada uno, de los que quedan afuera. Pero siempre hay un momento en el que se toma la decisión y la realidad es que siempre uno contagia a otro y a otro, y a partir de allí se da quórum o no.
La entrevista finaliza pero en el aire queda la expectativa de lo que viene. Sabiendo que las calles se pueden llenar de arte y política sin cometer aquel error de que el “silencio es salud” y sin miedo a equivocarse por intentar transformar la realidad, una, dos, mil veces más.
Intervenciones del Grupo Etcétera:
http://www.youtube.com/watch?v=LgYsacLxo_k&feature=relatedhttp://www.youtube.com/watch?v=8P652aVnmH8&feature=relatedhttp://www.youtube.com/watch?v=KVumX2TVxlkhttp://www.youtube.com/watch?v=PyWbSiyQilU&feature=related