4.12.09

“Ir a un recital es tomar un riesgo que no debería existir”.-

Tras el último show de Viejas Locas, en Vélez, nuevamente quedó al descubierto que, a pesar de la repetida frase “esto no puede volver a suceder”, algunos espectáculos culturales continúan llenos de deficiencias en la organización, violencia y exclusión. A pocos días de cumplirse cinco años de la masacre de Cromañón y a 18 de la muerte de Walter Bulacio, poco se ha aprendido y casi nada se ha avanzado. La mesa de debate parecería estar vacía, cuando, en realidad, estos asuntos deberían tener una discusión constante si es que el Estado, los músicos y los organizadores pretender producir un cambio que no sea únicamente de fachada.


Por Nahuel Lag
Fotografía gentileza de Pablo Freytes


Buenos Aires, diciembre 4 (Agencia NAN-2009).- "Si no pasaba lo de Rubén, nadie se enteraba", sentenció un amigo del barrio de Rubén Carballo, de 17 años, hace poco más de dos semanas en la puerta del hospital del Centro Gallego. Rubén sigue internado allí en estado de "coma profundo" desde que el mediodía del 15 de noviembre lo encontraron golpeado e inconciente en un predio ubicado a 500 metros del estadio de Vélez Sársfield, donde había ido a ver el regreso de Viejas Locas la noche anterior. Como tantos otros, con o sin entrada, sufrió la represión "con saña por parte de la policía", aseguró su amiga Florencia, la última en verlo el sábado. ¿De qué nadie se enteraba si no pasaba esto? El caso Rubén fue el detonante para repensar la deficiencia en la organización, la violencia y la exclusión que sufren los jóvenes en el acceso a los espectáculos culturales, 18 años después de que la policía mató a Walter Bulacio luego de un recital de los Redondos y a casi cinco años de Cromañón. “Estos temas deberían tener un debate constante, y así parece cuando se dice ‘no puede volver a suceder’, pero el debate se cierra y los medios resumen los problemas centrales a tragedias personales”, indicó el periodista de cultura y espectáculos Eduardo Fabregat.

Basta escuchar el relato de los amigos que estuvieron con Rubén haciendo una cola de hasta cinco cuadras en la avenida Juan B. Justo para entrar por la única puerta que la organización del show, a cargo de la empresa Fénix Entertainment Group, había dispuesto para que ingresen gran parte de las 35 mil almas que llegaron a ver la vuelta de Viejas Locas: gente tirando las vallas para colarse, la policía avanzando con gases lacrimógenos, "apuntando hacia la gente" sus balas de goma, la barrabrava de Vélez salteando la cola, entrando al estadio y controlando la puerta de ingreso. El saldo, una treintena de pibes heridos y 44 detenidos.

"Con aristas distintas, el paralelo con Cromañón es obvio porque fue un evento donde la organización fue superada por los acontecimientos. Seguimos lidiando con organizadores y músicos que a la hora de realizar un espectáculo no toman los recaudos necesarios para que no se convierta en un peligro asistir a un show. Le paso a Callejeros por inexperiencia y es más grave que le pase a una empresa como Fénix", graficó Fabregat, editor de la sección cultural Página/12.

Lo ocurrido en el ingreso del recital de Viejas Locas parece una figurita repetida a la que hay que buscarle sus compañeras de hoja: el público, la empresa organizadora del espectáculo --después de Cromañón representada por grandes empresas de “entretenimiento”--, el rol de la policía como única presencia estatal ante la ausencia de controles efectivos por parte de los inspectores, la inexistencia de ofertas públicas para el esparcimiento juvenil y la responsabilidad de los músicos.


El público, los jóvenes

Si hay algo que (auto)define al público argentino es el rotulo de “mejor público del mundo” por el clima de euforia y pasión que cargan a los recitales, al que en el caso de bandas populares como Viejas Locas se le agregan las características tribuneras de las canchas del fútbol: cánticos, banderas, paraguas de colores y también una manera de vestir que se relaciona al contenido de las letras de Viejas Locas; como también ocurre con las de Callejeros, en las que en las que “los jóvenes vulnerados en todos sus derechos se encuentran con que entienden lo que les pasa en su vida, aunque dentro del público también hay jóvenes de clase media que por una noche se sienten diferentes y fuera del sistema”, apuntó la psicóloga Laura Piñero, especialista en juventud y master en Estudios Culturales. Entonces, las bandas populares se transforman “en espacios de pertenencia, que funcionan como falsos paraísos frente a otros sentidos de pertenencia más reales que no están presentes en muchos, como el trabajo y la educación”.

Además, para acceder a un recital, hay que tener una entrada como la que tenía Rubén en su bolsillo --y tantos otros que fueron, como él, rociados por la tintura azul de los camiones hidrantes y golpeados por la policía--. “Entrada ¡Vaya significante!”, resaltó la psicóloga. “El recital es un espejo de lo que pasa en la sociedad: los que acceden y los que no. Hay pibes que no pueden pagar la entrada y van intentar entrar, como diciendo 'nosotros también queremos pertenecer'. Y la represión aparece en el medio para impedir el acceso ilegítimo a la propiedad privada”, resumió Piñero.

Para Fabregat, la clase social asociada al público de cada banda tiene que ver en la manera en que los pibes viven el acceso a la cultura: “Los que van a ver estás bandas son más fáciles de estigmatizar desde los medios y desde el pensamiento medio de la sociedad: 'Los cagaron a palos porque estaban haciendo bardo' o 'seguro que se quiso colar', se dice, pero a Rubén lo encontraron con la entrada en el bolsillo". Además, el periodista resaltó que las protestas de los vecinos por el ruido generado por los recitales en algunos predios porteños son una excusa más porque “lo que les molesta a los vecinos son los 40 mil pibes dando vueltas en el barrio, mal vestidos, con pelo largo, con olor porro. Es la mentalidad media fascista argentina que justifica la represión”.


El rol de la policía: el control o la represión por estigmatización

"Los pibes podrán estar tomados, fumados, pero eso no justifica cagarlos a palos. No podemos pedir que una masa de 35 mil personas sometida al maltrato de la productora y al de la policía, haciendo colas de cuatro horas, con calor y los caballos de la policía apurándolos, sean blancas palomitas que pidan: ‘Por favor, señor policía’”, graficó Fabregat. La noche del regreso de Viejas Locas, la comisaría 44ª --a cargo del comisario Eduardo Meta--, fue responsable del operativo. El titular del área de Seguridad Urbana de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, Ricardo Dios, denunció penalmente el accionar policial y la causa quedó carátula por “lesiones e incumplimiento de los deberes de funcionario público”.

Aprovechando sus más de 20 años como parte del público de rock, el periodista señaló que la relación violenta con la policía es algo que se mantiene en el tiempo: "Ya pasaba en los 60s y 70s cuando tenían vía libre, pero en los 80s y en democracia, después de un recital temblabas porque el camión celular de la policía iba a estar en la puerta. Entonces, llenaban colectivos de gente sólo por averiguación de antecedentes y lo hacían con la violencia acostumbrada hacia los jóvenes”.

Según Piñero, hay un ingrediente más en el cóctel cultural que lleva a la represión: "El guión de los medios”. Según la información que corre en ellos, “los jóvenes que ingresan a los recitales sin entrada son los responsables de su propia pobreza --resaltó Piñero--. Cuando se hace un guión descalificando y estereotipando a estos jóvenes excluidos se prepara el terreno para que si los matan no sea lo mismo que matar a un 'ciudadano'. Ellos ya fueron desprovistos de humanidad y el rol fundamental de los medios es legitimar las prácticas de represión y mano dura”.

"La policía no va a cambiar, no va a empezar a respetar al rockero, porque lo considera un drogón, un maricón, un peligro para la sociedad, un pendejo que tendría que estar en su casa y al que los padres no lo cuidaron. Lo que llama la atención es que sabiendo cómo es esa relación, ni el público ni los organizadores hayan encontrado una solución por encima de ese estado de las cosas”, remarcó Fabregat.

Respecto de la relación de posible complicidad entre policía y organizadores, que en el caso Cromañón quedó demostrada, Eduardo Salinas, sobreviviente de esa masacre e integrante de la agrupación 30 de diciembre, advirtió que “la policía ha mostrado saber actuar por fuera del Estado y manejar sus negocios”. Las barrasbravas no estarían lejos de esas prácticas, ya que según los testimonios de los jóvenes que estuvieron esperando ver a Pity Álvarez, la barra de Vélez "ingresó al estadio sin entradas, salteando la cola y hasta se acomodó en las puertas junto a los encargados de la seguridad de entrada".


Las empresas de “entretenimiento”, los músicos y el Estado ausente

“Omisión de recaudo” en la organización del recital es lo que se le imputa a la empresa Fénix --perteneciente a los mismos dueños que Top Show, empresa encargada de vender las entradas-- y a la Dirección General de Habilitaciones porteña, que entregó el permiso que indica la cantidad de público máxima permitida sólo un día antes del recital y a dos meses de que se pusiera en venta la primera localidad. "Con la aparición de las empresas de festivales (post Cromañón), se pensaba que al pagar una entrada cara se jerarquizaba la seguridad del recital, pero desorganización se sigue viendo. La lógica se mantiene y es la ganancia por la reducción de costo en detrimento de la seguridad de la gente. Entonces, ir a un recital es tomar un riesgo cuando ese peligro no debería existir”, apuntó Salinas. Además, el integrante de la agrupación de sobrevivientes de Cromañón apuntó que “con la creación de los festivales y su lógica de organización de eventos, las firmas se lavan las manos ante un problema. Después de la represión de Viejas Locas, aún no se sabe si hubo sobreventa de entradas ni quién dio la orden a la policía”.

Por otra parte, Fabregat apuntó que a veces no se ven los errores de los músicos: "No es 'subo y tocó', el músico tiene que estar al tanto de lo que pasa afuera. La gente compró la entrada porque te quiere ver y eso te convierte en responsable. Si el rock en Argentina se profesionalizó para la producción de discos, también se debe profesionalizar para realizar recitales”.

Para Salinas, lo que ocurrió con los cierres de locales después de Cromañón y el salto a los festivales no redujo los riesgos, sino que ahora “para estar más seguro tenés que pagar”. Y remarcó: “A las bandas chicas Fénix no les va a dar un lugar para tocar, entonces siguen tocando en lugares inseguros, ya que los dueños no los mantienen en regla para reducir los costos y tener ganancias sobre un público que puede pagar entradas de bajo precio”.

“Con lo que se gasta en hidrantes y represión, el Estado podría subvencionar entradas a los públicos de determinadas bandas o subsidiar a las bandas para que toquen gratis”, esbozó Piñero. “Lo importante es que el debate siga. A Bullacio lo mataron hace 18 años. De Cromañón se van a cumplir cinco. No cambió nada. Habrá cambiado la fachada, pero seguimos corriendo los mismos riesgos de siempre", sentenció Fabregat.


“Un gran logro de todos los vecinos”

Habrá un censo entre la población de las villas y una regularización catastral y dominial. Un 30 por ciento de las casas deberá ser relocalizada para abrir calles e instalar servicios de infraestructura, aunque no habrá desalojos forzosos.


Sociedad-Página/12, 4 de diciembre de 2009.- La Legislatura porteña aprobó ayer de forma unánime la Ley de Urbanización de las villas 31 y 31 bis que dispone resolver el extendido pedido de radicación de sus más de 30 mil habitantes con un plan que deberá ser finalizado en 180 días por una mesa “multidisciplinaria y participativa”, integrada por funcionarios públicos de los gobiernos porteño y nacional, académicos y la participación de los delegados de la villa. El organismo también deberá hacer un censo para conocer la cantidad de viviendas necesarias y la orden de prioridades en la entrega. Además, la ley asegura el fin de los desalojos forzosos. “Espero que Macri no vete la ley, porque sería destruir la esperanza de miles de vecinos de lograr una solución adecuada a sus problemas habitacionales”, apuntó el legislador por la Coalición Cívica y autor del proyecto, Facundo Di Filippo.

Entre festejos, Ramón Ojeda, vecino de la Villa 31 e integrante de la Mesa por la Radicación, aseguró: “Lo que queremos es vivir dignamente y para nosotros es un gran logro, una lucha de todos los vecinos. Marca un precedente histórico, pero es una lucha que continúa, aunque desde hoy (por ayer) tenemos una aval para poder discutir seriamente y solucionar los problemas que siempre fueron negados por los gobiernos”.


El proyecto de ley presentado por Di Filippo, a fines de 2008, se basó en un proyecto de investigación de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) trabajado en conjunto con los vecinos de la Villa 31 y 31 bis, desde 2002, para delinear un plan de urbanización que respetara el espacio público y la permanencia histórica de los vecinos. Con el espíritu de ese trabajo, la ley contempla la urbanización de ambas villas a través de la elaboración de una propuesta acordada en conjunto por una Mesa de Gestión y Planeamiento Multidisciplinaria y Participativa que deberá ser finalizada en un plazo de 180 días posteriores a la reglamentación de la ley por el gobierno porteño.


La mesa de trabajo quedará constituida en el ámbito del gobierno porteño y será presidida por el titular de la Comisión de Vivienda de la Legislatura local, pero además contempla la participación de organismos del Ejecutivo Nacional, la Defensoría del Pueblo porteña, integrantes de la Cámara de Diputados, el equipo técnico de la UBA y de los vecinos, “debiendo participar de toda aquella decisión que los afecte especialmente”.


La mesa multidisciplinaria deberá, entre otras tareas, controlar la realización del censo poblacional –dentro de los 90 días de la reglamentación de la ley– que dará la pauta de la cantidad de viviendas necesarias y la prioridad de la entrega de las mismas, mientras que se encargará de la regularización catastral y dominial.


Para avanzar en la ejecución del proyecto, la ley contempla dos trabas legales a resolver. La primera es la puesta en práctica de una serie de decretos en el que se contempla la venta de los territorios pertenecientes al Onabe y la regularización dominial. La segunda es la readecuación de proyectos de vías de acceso rápido contemplados para la Ciudad de Buenos Aires, que implicaban la reubicación de las villas.


Según Javier Fernández Castro, técnico del proyecto de la UBA, la implementación de un programa de urbanización permitirá entre cinco y siete años recuperar el 70 por ciento de las casas existentes, mientras que el otro 30 por ciento de las casas deberán ser relocalizadas, dentro del mismo predio, para permitir la apertura de calles y la instalación de servicios de infraestructura. La ley asegura que “la implementación del proyecto no implicará desalojo forzoso”. “Es un proyecto mucho más barato que el de reubicación (propuesto por Mauricio Macri) y que respeta la historia de los 30 mil habitantes”.


Luciana Bercovich, integrante de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), la aprobación de la ley “es un reconocimiento al derecho de los vecinos de la villa a vivir dignamente. Ahora hay que esperar la buena voluntad del gobierno porteño y nacional para cumplirla” y en primera instancia adelantó que el hecho de que la ley haya sido aprobada de forma unánime significaría “un costo político muy grande si el gobierno porteño decidiera vetarla”. Sin embargo, Bercovich recordó que “el año pasado se vetó la modificación de la ley de emergencia habitacional, cuando había quedó claro que era una necesidad urgente”.


Según Ojeda, el lunes los vecinos de la villa se movilizarán a la legislatura para estar presentes cuando se vote el presupuesto 2010 en el que el macrismo reduce un 33 por ciento los fondos destinados a vivienda.


Informe: Nahuel Lag.


http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-136437-2009-12-04.html

1.12.09

Denuncian torturas a una testigo



Sociedad-Página/12,1 de diciembre de 2009.- Familiares y amigos de Luciano Arruga marcharon ayer hasta la Municipalidad de La Matanza, a diez meses de la desaparición del joven de 17 años, luego de ser detenido por policías del destacamento de Lomas del Mirador. Entre las personas que pedían por la “aparición con vida” estaba una amiga y testigo del caso de Luciano, que una semana atrás fue detenida por personal policial de La Tablada. La joven denunció que como tenía stickers y volantes de la movilización por la desaparición de Arruga, fue golpeada y abusada por los oficiales, según consta en la presentación radicada ante la fiscalía encargada del caso del adolescente. Anabella Martínez se movilizaba en motocicleta cuando integrantes de la Comisaría 13ª de La Tablada, al oeste del conurbano bonaerense, la detuvieron por un operativo vehicular de rutina y la llevaron hasta el destacamento, donde estuvo desde las 19 del lunes pasado hasta las 3 del día siguiente. “La golpearon, le dejaron las nalgas llena de moretones. La atosigaron porque tenía stickers y volantes de la movilización de hoy (por ayer)”, indicó el abogado de la familia Arruga, Juan Manuel Combi, que acompañó a la mujer a realizar la denuncia ante la UFI Nº1 de La Matanza, a cargo de la fiscal Celia Cejas.

En la denuncia, que quedó caratulada como “lesiones, intento de coacción y abuso por parte del personal policial”, Anabella declaró que cuando la liberaron, en la madrugada, un policía se ofreció a llevarla hasta Lomas del Mirador en un auto particular. En el camino, el hombre le ofreció tener sexo a cambio de dinero.


El abuso es un nuevo golpe para los familiares y amigos que ayer reclamaron “la aceleración de la causa” y que hace un mes –como informó Página/12– recibieron la noticia de que los ocho policías investigados por la desaparición de Luciano fueron reincorporados en sus funciones por el ministro de Seguridad, Carlos Stornelli.


En diálogo con este diario, Vanesa Orieta, hermana de Luciano, señaló: “El gobernador Daniel Scioli sigue sin recibirnos y sin entender que los policías investigados por desaparecer a mi hermano no pueden estar en función. Mientras, no denuncia que la Bonaerense recluta chicos para robar”.


Informe: Nahuel Lag.


http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-136233-2009-12-01.html

El asiento de la Sentimiento

Una nueva marcha para protestar por el desalojo de la Mutual Sentimiento emuló la realizada el 9 de noviembre, cuando se desnudaron en la Plaza de Mayo y fueron detenidas cuarenta personas. Ayer pasearon con una escultural asentadera, sin refriegas.


Sociedad-Página/12, 1 de diciembre de 2009.- Túnicas negras que cubrían el cuerpo del “ilícito del desnudo”, almohadones que les protegían la cabeza de los “garrotes policiales” y, como síntesis, el “culo encarcelado” que los integrantes de Mutual Sentimiento, en su mayoría mujeres, cargaron en una procesión desde el Obelisco hasta la Plaza de Mayo. Allí fueron reprimidos hace tres semanas por la policía, que se llevó a 40 detenidos porque habían realizado “exhibiciones obscenas” para pedir la renovación del contrato del edificio del Estado donde hace diez años funciona la organización, que da trabajo a 400 personas. Ayer, las “mujeres trabajadoras” de la mutual pidieron “solidaridad de género a la presidenta Cristina Fernández” y desde la Administración de Infraestructura Ferroviaria (ADIF) –sociedad de Estado dependiente de Planificación– llamaron a una reunión para mañana. “Ocho meses pasaron y todavía no tienen una propuesta concreta para hacer”, advirtió Graciela Draguicevich, presidenta de Sentimiento.

“¿Qué te pasó?”, gritó asustada una de las jóvenes de Mutual Sentimiento a un compañero de movilización. El dejó escapar una risa y se presionó sobre la herida sangrante en su frente. “Es para el acto”, respondió el muchacho y mostró limpio de sangre el dedo con el que tocó la herida. Mientras las mujeres vestían túnicas negras hasta los tobillos con almohadones antigarrote policial en sus cabezas, los hombres lucían vendajes de heridas sangrantes. “Ayer nos desnudamos nosotros. Hoy desnudamos la represión”, decían los carteles.


Natasha, con 21 años, estuvo dentro del grupo de 40 detenidos que permanecieron algunas horas en la comisaría 2ª por la contravención de “exhibición obscena”, aunque ninguno de los detenidos era uno de los seis integrantes que realizaron el desnudo. “Desde el día de la protesta, la negociación por el contrato sigue parada. Y, aunque tuve miedo, hoy vuelvo a protestar porque no podemos entregar el edificio”, explicó la joven que da apoyo escolar en uno de los seis pisos del edificio que la mutual utiliza en la terminal de trenes de Federico Lacroze.


También está sin respuesta el pedido de informe que la Cámara de Diputados elevó al Poder Ejecutivo, y otro pedido realizado por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad a la comisaría 2ª –cuyo comisario fue denunciado penalmente– por impedir el ingreso de autoridades y abogados que asistieran a los detenidos. “Ya se vencieron los plazos. De no haber respuesta, elevaremos un pedido al Ministerio de Justicia”, apuntó Graciela Muñiz, defensora adjunta y “observadora del accionar policial” durante el mediodía de ayer.


Comisarios con handy, policía de civil y un camión hidrante esperaban la llegada frente a la Pirámide de Mayo del “culo encarcelado”, nuevo símbolo del reclamo de la mutual. Pero las consignas no se van por el inodoro: “Obscenidad es dejar a la gente sin trabajo”, “¡Contrato, ya!”, “Cristina, las mujeres trabajadoras te pedimos solidaridad de género”, se leía en los carteles y se escuchaba en la voz de los protagonistas.


Cuando el “culo encarcelado” se posó sobre la Plaza de Mayo, los turistas armaron un Babel de preguntas, sorprendidos por el carismático nuevo símbolo patrio. Entonces, los guías se veían obligados a explicar que el ass no pertenecía a Don José de San Martín, ni a Don Manuel Belgrano, sino que era parte de un happening para reclamar: “Obscenity is not being naked. Obscenity is repression” (traducción español-inglés mediante).


Sosteniendo la pancarta que leía la tourist guide estaba Corina, que con sus 25 años es coordinadora de cuatro cooperativas de trabajo con sede en la mutual. Ella también se llenó los pulmones de gases lacrimógenos, hace tres lunes. “El trabajo es autogestionado y, por eso, la plata que generamos es la justa para los sueldos de quienes trabajan. Si nos sacan el edificio no vamos a poder alquilar un local donde continuar con la dirección de las cooperativas. Menos posibilidades de alquilar otro espacio van a tener quienes trabajan en el centro cultural o quienes llevan adelante la farmacia de medicamentos genéricos de la mutual.”


La esperanza de poder permanecer en el edificio al que llegan cinco mil asociados de la mutual llegó con un llamado por parte de ADIF, minutos antes de la movilización. Según Draguicevich, la propuesta sería la de pagar un canon simbólico para renovar el contrato a 36 meses, modificando el anterior comodato de cinco años por su uso social. “No podemos aceptar esa propuesta porque si a un próximo gobierno se le ocurre subir el precio a pagar, no tendremos cómo. Desde la mutual ya nos encargamos de mantener durante diez años un edificio que el Estado abandonó”, apuntó la presidenta de la organización.


Además, según un comunicado de la mutual, si el Estado se hiciera cargo del costo del alquiler que quiere imponerle a la organización para poder mantener las cooperativas de trabajo para 400 personas, los costos serían 15 veces menores que a los que implicaría ingresar a esas personas en el plan Argentina Trabaja. “Harta de gente sin trabajo”, fue el modismo que utilizó una turista chilena en un análisis al paso de un mal desenlace del conflicto.


El sol y las túnicas negras no fueron una buena combinación, y las prendas comenzaron a ceder. Sin embargo, la policía no se alarmó. Ninguna mujer se animó al topless, aunque hubiesen tomado buen color de no ser porque el operativo de la Federal advirtió: “Nada de desnudos no artísticos”.


Informe: Nahuel Lag.

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-136240-2009-12-01.html

30.11.09

Búsqueda


Se llama Federica. Vive en el barrio de Boedo. La buscan desesperadamente. La familia exige la actuación policial.

Sociedad-Página/12, 30 de noviembre de 2009.- El sábado a las 16, Federica, de 12 años, le pidió permiso a su mamá para dar una vuelta a la manzana con un amigo del barrio que la esperaba en la puerta del edificio, ubicado en Inclán y Muñiz, en el barrio de Boedo. Horas más tarde, el chico aseguró que Federica no lo había llamado y que hacía un mes que no veía a su amiga. Una señora del piso trece dijo que estuvo con ella a la tarde. El portero asegura que no la vio salir. Pero Federica no aparece. Ayer, los vecinos realizaron un corte de calle sobre avenida La Plata para pedir por su aparición.

Las hipótesis son dos: que la chica permanezca dentro del edificio de 20 pisos –dos vecinos escucharon gritos en la tarde del sábado– o que se haya encontrado con un hombre al que conoció por chat, mintiéndole a la mamá sobre el encuentro con un amigo. Hasta la tarde de ayer, la policía no había comenzado una búsqueda. La familia presentó un hábeas corpus para acelerar los procedimientos, solicitó un patrullero en la puerta del edificio y la intervención de un perito informático para revisar el historial del chat de la niña.


Camisa, pantalón y zapatillas negras, con cordones rojos; Federica salió del departamento en el que vive con su mamá y no regresó ni llamó para avisar dónde está. “Me llama la atención que no haya llamado, no es de andar sola, y si le digo una hora, me llama para decirme que la vaya a buscar”, dijo a Página/12 Claudia Barriento, madre de la niña.


“Fui a hacer la denuncia a la 10ª y no me la quisieron tomar porque dijeron que no les pertenecía la zona, y en la 34ª la registraron, pero me advirtieron que tenía que esperar cinco días”, señaló decepcionada la madre y docente. Varios colegas se acercaron al edificio de Boedo para comenzar a golpear puerta por puerta y recabar información sobre Federica, cuando el amigo con el que se debía encontrar reconoció no verla hace un mes.


El portero aseguró no haber visto a Federica salir del edificio; una señora que vive en el piso trece indicó que la vio cerca de la hora en la que desapareció, porque la chica le realizó una encuesta para la escuela, y dos vecinos indicaron escuchar el grito de un chica joven, minutos más tarde. Con esas pistas, la abogada de la familia, Silvana Graciano, solicitó ayer a la comisaría que coloque una custodia permanente en la puerta del edificio, en el que ingresan y egresan habitantes de 300 departamentos.


“En los departamentos hay muchos inquilinos, el cambio de gente es permanente. Alguien puede pasar inadvertido, entrar y salir sin ningún control”, graficó la abogada. Por eso, otra de las medidas que se tomaron fue solicitar a la Administración los registros de los inquilinos, y, en especial, los de aquellos que tienen alquiladas cocheras con acceso directo desde dentro del edificio.


La otra hipótesis es que Federica se haya encontrando con un hombre, oriundo de Palermo, que concoció por chat y con el que ya se había visto una vez. La chica había cambiado la contraseña de su computadora para evitar los controles de su mamá y por la misma razón le podría haber mentido sobre el encuentro.


Para avanzar sobre esta línea de investigación, Graciano solicitó al Juzgado de Instrucción 26 –que modificó la carátula de la investigación de “protección de persona” a “averiguación de ilícitos”– la intervención de un perito informático para decodificar la contraseña y acceder a los historiales de las conversaciones que indiquen “con quién hablaba y de qué”, apuntó Graciano.


Por su parte, el Registro de Chicos Perdidos porteño se puso en contacto con la comisaría y la fiscalía a cargo para facilitar la información que reciba de la línea 102. Además, esperan reunirse hoy con la madre de Federica para tener la autorización e iniciar una campaña en la vía pública con la foto de la niña.


Informe: Nahuel Lag.


http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-136192-2009-11-30.html